Desarrollado en 1978 y cuyo nombre proviene de su inventor Noriaki Kano, es un
método que ayuda a las empresas a incrementar la satisfacción de sus clientes. Para ello, el científico japonés analizó los deseos de los clientes y determinó que las características demandadas para un producto o servicio por parte de la clientela son de lo más variopintas.
En sus pesquisas distinguió cuatro categorías diferentes de necesidades. Todas tienen en común que el cliente siempre compara un deseo con una realidad, y cuando dicho deseo se aleja demasiado de la situación real, es cuando surge la insatisfacción.
1. Calidad requerida o esperada
Este es el grupo de los atributos básicos, que contiene funciones esperadas. El cliente que se decide por un producto da por hecho que contiene las funciones de esta categoría. Es decir, la simple existencia de estos atributos no llama la atención del cliente, pero sí lo hace la falta de ellos. Para las empresas, esto significa que cubrir las necesidades de este tipo no trae consigo una mayor satisfacción del cliente, pero que, si no se cumple con los requisitos del cliente, surge rápidamente la insatisfacción.
2. Calidad deseada o de rendimiento
Las funciones incluidas en los atributos de rendimiento son percibidas por los clientes conscientemente. El cliente tiene una idea concreta de qué atributos y características debe ofrecer un producto o servicio, y también aquí la falta de estos conduce a la insatisfacción. Pero, al contrario que en la categoría de atributos básicos, en esta categoría se pueden acumular puntos extras, porque si se cubren las necesidades adecuadamente de manera inesperada, aumenta la satisfacción del cliente.
3. Calidad motivadora
La categoría de los atributos emocionantes contiene atributos con los que el cliente no cuenta. Al ignorar su misma posibilidad, la falta de estas características no se traduce en insatisfacción. No obstante, si se sorprende a la clientela con una característica especial innovadora, aumenta la satisfacción. Si se incluyen atributos inesperados en el producto, también queda asegurada una ventaja competitiva. Despiertan las emociones.
4. Calidad de rechazo
De manera similar a los atributos básicos, que llaman la atención cuando no están presentes, los atributos de rechazo se hacen visibles cuando aparecen, y de manera negativa. Es decir, su ausencia es lo esperado.
El hecho de que no haya insatisfacción no implica automáticamente que el cliente esté satisfecho.
Con el hábito, las características que al principio se definían como atributos de entusiasmo (motivadores), pueden pasar a ser atributos de rendimiento, y unos años después, considerarse atributos básicos.
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